La polémica está servidapor Diego MartínezComienza el Torneo de peñas de Laguna de Duero y los propósitos están claros para DKT: luchar por los ansiados trofeos en las dos competiciones -tanto en fútbol como en fútbol sala- donde es una de las candidatas para llegar a la gran final.
En fútbol ya logró la gesta de consagrarse campeón. Las estadísticas avalan a este grupo con unos números que son casi impecables, campeones un año y subcampeones otro. Fueron los dos mejores, la época dorada de DKT, por lo que la competitividad es máxima en este torneo que cada año se tercia más complicado.
En este año que comienza las ilusiones renovadas y las ganas de volver a ganar se fueron al garate tras el desastroso partido que se disputó contra Abstemia (vigente campeón del torneo) en el primer partido de la liguilla, el pasado domingo. El resultado mostraba un contundente 5-0 cuando el árbitro hizo sonar su silbato por última vez. Al parecer las manitas no sólo dan que hablar en el fútbol profesional, sin ánimo de ofender a nadie, aunque más que por eso fue por el desarrollo del partido y el mal juego desplegado de DKT, que pronto se vio distanciado en el marcador y con ello desaparecieron las ganas de los jugadores, que se iban viniendo abajo. Cada gol era un mazazo más, y el partido parecía no llegar a su fin.
Tras el encuentro había una sensación de vacío, de no haber hecho bien las cosas, de insatisfacción general, acompañado más tarde como suele ser habitual en el vestuario de una riña. La impotencia de algunos jugadores, ya formados en algún equipo prestigioso, les hicieron abandonar el terreno de juego incluso antes del pitido final. La bronca era anunciada y se empezaron a señalar culpables, como no, pagan los de siempre, los débiles, los tuerce botas y demás calaña futbolística, los que lo intentan pero no llegan; el bueno, el jugador de calidad y el que tiene galones siempre es amparado por el grupo, siempre se ve escudado en los demás y todo lo malo que haya hecho se borra inmediatamente, todo lo contrario que pasa con los mártires del fútbol que no hundidos y conscientes de que no pueden dar mas de sí se les machaca con más ímpetu para que aprendan la lección, y encima uno a uno no sea que se puedan defender con los pocos argumentos que les sirvan para protegerse de tanto reproche.
Las reglas del juego son diferentes para unos y otros, ¿realmente qué es lo que se valora en este equipo, la entrega o la calidad? La plantilla está más que confeccionada, no se gana uno el puesto, y el que lo gana es porque que otro lo perdió por asuntos externos al fútbol.
Lo que es claro es que el equipo va a la deriva en este torneo. Hay que adoptar las medidas de seguridad pertinentes o el barco se hunde con sus tripulantes mar adentro. La eutanasia no está permitida en este país aunque algunos pretendan instigar hacia ella a los componentes menos afortunados del conjunto naranjota, por mucho que se empeñen en hacer abrir los ojos y les cuenten su película. Pues bien, no hay más ciego que el que no quiere ver, y de un lado y otro se chocan contra las paredes. La escisión del grupo no es la mejor manera de cambiar para darle dinamismo, pues con ellos o sin ellos siempre se logró estar entre los mejores.